miércoles, 14 de marzo de 2012

FELIZ 1984



No lo sabes, pero estás en guerra, y las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en tu propia cabeza. El objetivo ya no es matarte, sino controlarte para convertirte en un zombie de la sociedad de consumo. Las balas ya no apuntan a tu cuerpo, sino a tus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas.
Los titulares, las imágenes direccionadas, la información manipulada, son los misiles de última generación que las grandes cadenas mediáticas y la publicidad disparan con demoledora precisión sobre tu cerebro convertido en teatro de operaciones.
No lo sabes, pero eres el blanco de operaciones psicológicas extremas que buscan convertirte en un alienado programado (AP), cuyo cerebro no está diseñado para pensar sino para consumir. Eres rastreado y espiado a diario, buscan tus huellas para conocerte, exploran tus emociones, tus miedos, buscan puntos débiles, quieren implantarte su mundo como si fuera el tuyo, convertirte en una cobaya domesticada de su sociedad de consumo.
Estás en medio de una guerra y eres el blanco principal, pero no lo sabes. Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir de la colonización mental para controlar tus emociones y direccionar tu conducta. Los objetivos ya no son militares: En la guerra en que estás metido, ya no se pelea por territorios sino por mercados. Tu cerebro es la materia prima. Y quien se apodera de los cerebros, se apodera de los mercados. El planeta ya no se divide por fronteras territoriales, sino por fronteras comerciales.
No lo sabes, ni siquiera lo sospechas, pero estás metido dentro de una guerra. Invisible, cruenta, devastadora, silenciosa.
La máxima conspiración histórica se ha hecho realidad: El dominador desapareció de escena, puedes hacer lo que quieras, tu prisión es tu propia libertad.
No lo sabes, pero estás metido dentro de la Guerra de Cuarta Generación. Bienvenido al mundo de Orwell.




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